16 de marzo del 2025
El entorno empresarial está evolucionando constantemente, y cada nuevo desarrollo e innovación ofrece una variedad única de potenciales riesgos y recompensas. Los desafíos sistémicos amplios a veces pueden crear obstáculos inesperados, mientras que las transiciones y los avances tecnológicos en ocasiones pueden crear tanto obstáculos como oportunidades.
Las implicaciones sistémicas de la inflación social, además de los riesgos potenciales que presentan las empresas por el cambio hacia vehículos eléctricos y monedas virtuales, son tres de los riesgos emergentes en los que estamos enfocándonos durante este trimestre.
Un dilema social
La inflación social generalmente está relacionada al aumento de los costos de las reclamaciones de seguros que superan la inflación o factores económicos similares. Generalmente abarca el impacto del aumento de los costos de los litigios, así como definiciones más amplias de responsabilidades y decisiones legales más favorables para los demandantes.
Según un reporte, la tasa anual de inflación social aumentó más de un 5% cada año entre 2017 y 2022, superando la inflación económica estándar, la cual creció un 3.7% durante ese mismo período de tiempo.
En 2024, Verisk colaboró en un informe con RAND Corporation en el que se exploraba si las tendencias empíricas de las tasas de los litigios, las sentencias de los juicios y los pagos de reclamaciones de seguros son coherentes con los efectos esperados de la inflación social. Al analizar los pagos de las reclamaciones de seguros a partir de las informaciones ISO de Verisk, además de analizar las tasas de los litigios y las sentencias judiciales a partir de informaciones judiciales hasta 2019, el informe encontró información convincente:
- Las presentaciones de casos de agravio per cápita aumentaron aproximadamente un 10% entre 2012 y 2019.
- Las tasas de éxito de los demandantes en los casos que llegaron a un veredicto aumentaron de un 53% a un 64% entre 2010 y 2019.
- Las indemnizaciones judiciales por demandante en casos de Lesiones Personales y Muerte por Negligencia (PI/WD) aumentaron un 7.6% anual, después del ajuste por inflación, entre 2010 y 2019.
Se cree ampliamente que el uso de financiamiento de litigios de terceros (TPLF, por sus siglas en inglés) es uno de los catalizadores principales de la inflación social. Habiendo ganado fuerza por primera vez en los Estados Unidos alrededor del año 2010, esta práctica de terceros o «financiadores» que no son parte de una demanda -generalmente fondos de cobertura, pequeños inversionistas y entidades extranjeras, por mencionar algunos- se ha convertido en una industria de más de $15 billones en los Estados Unidos. Y aunque no hay leyes federales que exijan explícitamente la divulgación de los financiadores del TPLF, algunos estados han sido más activos a la hora de abordar este problema.
Nuestra investigación reciente encontró que la legislación promulgada a nivel estatal generalmente aborda tres preocupaciones potenciales relacionadas al TPLF: la protección del consumidor, la divulgación y las restricciones de financiamiento. Por ejemplo, los reguladores de Indiana promulgaron una ley en el año 2023 solicitando que los reclamantes suministren una notificación escrita de que entraron al acuerdo TPLF, en ausencia de una orden judicial.
Especialmente y según la NAIC, más de la mitad de todos los estados de los Estados Unidos establecen límites a los daños punitivos en casos relacionados con agravios, que van desde algunos estados que implementan un límite de 1:1 en los pagos que exceden los daños compensatorios hasta otros estados que permiten adjudicaciones de hasta tres veces los montos de compensación básicos.
Verisk se está uniendo a la Asociación Nacional de Compañías de Seguros Mutuos (NAMIC) y otras partes interesadas de la industria, para desarrollar una estrategia que ayude a abordar el TPLF.
El presidente y director ejecutivo de NAMIC, Neil Alldredge, expresó que «ya que el financiamiento de los litigios de terceros puede servir de combustible para el abuso del sistema legal que aumenta los costos tanto para las aseguradoras como para los asegurados, NAMIC inició una discusión con Verisk para abordar el problema». «Los esfuerzos de Verisk para acelerar el desarrollo de una solución de cobertura están preparados para introducir más transparencia en torno al TPLF para que opere menos en las sombras».
Riesgos del transporte: el auge de los camiones eléctricos
La transición automotriz mundial a vehículos eléctricos (EV, por sus siglas en inglés) no se ha limitado a los automóviles privados de pasajeros. El despliegue de camiones eléctricos en Estados Unidos se quintuplicó entre 2022 y 2023, afectando a las aseguradoras de automóviles comerciales.
Los responsables políticos a nivel estatal y federal han tomado medidas en los últimos años para promover una electrificación más rápida de los vehículos comerciales como camiones, autobuses y furgonetas. Por ejemplo, el Programa Nacional de Infraestructura de Vehículos Eléctricos (NEVI, por sus siglas en inglés) requiere que los estados desarrollen planes para estaciones de carga cada 50 millas para expandir la infraestructura de carga para vehículos eléctricos, incluyendo los vehículos pesados como semirremolques y autobuses. En California, los legisladores han ordenado que todas las ventas de camiones nuevos de servicio mediano y pesado sean 100% de cero emisiones para el año 2036.
Estas iniciativas enfrentan muchos desafíos potenciales como asuntos de carga y rango, peso de la batería aumentado y preocupaciones persistentes sobre incendios relacionados a vehículos eléctricos. Por ejemplo, las consideraciones sobre el peso de la batería fuerzan a las compañías de envío a reducir la cantidad de bienes comerciales que pueden ser transportados por un vehículo eléctrico, aumentando posiblemente la cantidad de camiones necesarios para transportar bienes y los costos operacionales.
Las leyes federales actuales permiten que los vehículos eléctricos tengan un límite de tolerancia de peso adicional de 2,000 libras, lo cual podría reducir potencialmente la carga de peso adicional de la batería. Sin embargo, un estudio de la Universidad de California estima que los semirremolques eléctricos podrían ser hasta 5,000 libras más pesados que los semirremolques diésel.
Según el análisis de Verisk, los vehículos con clasificaciones de peso más altas también podrían recibir una clasificación de peso potencialmente más alta bajo una regla del Manual de Líneas Comerciales ISO.
Monedas virtuales, preocupaciones reales
Las monedas virtuales, también conocidas como criptomonedas, parecen estar disfrutando de un aumento de valor después de las elecciones. Pero las manías especulativas no son nada nuevo en el mercado de las monedas virtuales, donde los valores han fluctuado enormemente en el pasado. Y con tanto dinero real fluyendo a través de las monedas virtuales, las aseguradoras de propiedades comerciales pueden querer considerar algunas de las preocupaciones asociadas con su meteórico ascenso.
El IRS ha sostenido desde el año 2014 que las monedas virtuales son «propiedades» en lugar de «monedas» para la recaudación de impuestos federales sobre la renta. Es un punto de vista en el que también se han basado algunos tribunales. Sin embargo, las monedas virtuales también están sujetas a algunos riesgos únicos que no siempre pueden ser aplicables a la propiedad tangible o a las coberturas diseñadas para abordarlas.
Por ejemplo, la extrema volatilidad de los valores de las monedas virtuales puede hacerlas menos predecibles que las propiedades tangibles como los bienes raíces comerciales, que históricamente han experimentado patrones más predecibles en la valoración durante períodos de fuerte crecimiento y disminución de precios. No se puede decir lo mismo de las monedas virtuales. Tomemos, por ejemplo, el bitcoin: en un solo año, experimentó caídas de valor de un 45% y un 47%. En un período de ocho semanas en el año 2022, el valor del bitcoin se desplomó un 36%.
Las monedas virtuales plantean algunos desafíos potenciales de suscripción para las propiedades comerciales y otras líneas de seguros. Miles de empresas estadounidenses ya realizan transacciones en bitcoin y, según un informe, las empresas pueden tener aproximadamente 40 billones en la moneda (a partir del cuarto trimestre de 2024). Estos valiosos activos, que pueden estar almacenados en servidores de la empresa o servidores de terceros, podrían estar expuestos a robos o manipulaciones, lo que podría dar lugar a posibles reclamaciones de propiedad comercial por parte de las empresas afectadas.
Las monedas virtuales también requieren de hardware físico para crearlas o «minarlas». Los expertos en suscripción señalan que las empresas en el negocio de la minería de monedas virtuales pueden tener un perfil de riesgo único distinto al de negocios similares, como los operadores de centros de información, incluyendo un mayor riesgo de incendio.
La naturaleza hambrienta de energía de la minería también significa que estas instalaciones pueden estar ubicadas cerca de plantas de energía, incluyendo plantas inactivas en zonas más remotas donde los departamentos de bomberos pueden tardar más en acceder. Debido a la naturaleza de la minería de monedas virtuales, las empresas también pueden optar por el ahorro de costos al evitar la energía de respaldo, lo que hace que las operaciones sean más vulnerables a posibles interrupciones durante una interrupción eléctrica.
A pesar de que hay mucho entusiasmo y un rápido crecimiento en torno a los vehículos eléctricos y las monedas virtuales, éstos presentan riesgos únicos que las aseguradoras deben tener en cuenta. Mientras tanto, a medida que persisten los desafíos de la inflación social, están surgiendo acciones positivas en torno a la transparencia del TPLF.
